jueves, 9 de febrero de 2017
CAPITULO 31 (PRIMERA HISTORIA)
Dos horas después Pau terminó la jornada y buscó a Pedro hasta que dio con él en la cocina de Laura. Estaba sentado solo en el rincón de los desayunos, leyendo. Cuando ella entró, alzó la vista y se quitó las gafas.
-¿Todo despejado?
-Más o menos. Siento haber tardado tanto. Pedro, tendrías que haberte ido a casa. Es más de medianoche. Debí enviarte algún mensaje. Ay, tu pobre cara... -Pau torció el gesto al ver el morado que le había salido en la mandíbula.
-No es tan grave. Pero decidimos que era mejor que no quedara. Si salía, a lo mejor habría tenido que explicar cómo me había magullado. -Pedro se llevó los dedos con cautela al moretón-. Miento fatal, y esto era más sencillo. además, como me prometiste, había pastel.
Pau se sentó frente a él.
-¿Qué estás leyendo?
-Ah, Carla tenía una novela de John Irving que todavía no había leído. Me han cuidado, me han entretenido y me han dado de comer. Tus socias se han asegurado de que no me faltara de nada. Y Jeronimo y Daniel han venido a hacerme compañía. He estado muy a gusto.
-Ni siquiera temblaste.
-¿Cómo?
-Cuando ese cabrón de mierda te gritó. Apenas reaccionaste.
-Iba bastante borracho así que pocas fuerzas iba a tener. Pero se equivocó poniéndote las manos encima.
-Ni siquiera subiste el tono de voz. Lo hiciste callar. .. lo vi en su cara, incluso antes de que llegara la tropa. Y sin tocarlo ni levantar la voz.
-Debe de ser porque me dedico a la enseñanza. Y por mi dilatada y variada experiencia con abusones. ¿Se han marchado los recién casados sin problemas?
-Sí. No saben nada del incidente. Supongo que ya se enterarán, pero disfrutaron del día... que de eso se trataba. Y casi todo gracias a ti.
-Bueno, menuda experiencia. Solo me ha costado una mandíbula magullada y un par de zapatos.
-Y todavía sigues aquí.
-Te esperaba.
Pau se quedó mirándolo y luego se abandonó al instinto que le dictaba el corazón.
-Creo que será mejor que vengas a casa conmigo, Pedro.
Él sonrió.
-Será mejor, sí.
CAPITULO 30 (PRIMERA HISTORIA)
No estaba seguro de lo que el pensaba hacer y mucho menos de lo que pretendía ella. Pero cuando Pau salio disparada por el césped cubierto de nieve, Pedro instintivamente la cogió en brazos.
-¿Qué? ¿Qué haces?
-Llevas unos zapatos demasiado ligeros.
-¡Y tu también! ¡Bájame! ¿Cómo voy a dar una imagen dura y a imponerme si me llevas en brazos? Bájame, bájame o nos tomarán la delantera. -En el momento en que la soltó, Paula salio zumbando. Con paso largo, pensó Pedro. Como una gacela saltando por la nieve con sus largas piernas. El no tenía ninguna gracia y lo sabia. Pero podía ser rápido cuando debía.
La adelantó. Resbaló con torpeza en el sendero por culpa de sus zapatos, destrozados y rebozados de nieve, y eso redujo el impacto de la barrera, pero intercepto el paso al furioso padrino y a su querida actual.
-Lo siento. El señor y la señora Lester no desean la presencia de la señorita Poulsen en esta boda.
-Ella viene conmigo y vamos a entrar.
Pedro se fijo en que el padrino, más que furioso, iba algo bebido.
-Repito que lo siento, Pero tenemos que respetar el deseo de los novios.
Casi sin aliento, Pau llegó hasta ellos
-Sabes perfectamente, porque te lo hemos dicho varias veces, que tu amiga no está invitada a la fiesta
-Donny -protestó Roxanne tirando de la manga al padrino-. Dijiste que no sería un problema
Una mezcla de rabia y vergüenza hizo subir los colores a Donny.
-No habrá ningún problema porque lo digo yo. Es la boda de mi hermano y puedo traer a quien quiera. Meg se ha cruzado. Que le den. Ella no es nadie para decirme lo que debo hacer. Apartaos de mi camino. -Hizo un gesto de amenaza a Pau y a Pedro-. Vosotros solo sois unos mandados.
-Ella no entrará -dijo Pau. Calculó que después de tantos viajes al bar, el ego, el orgullo y el resentimiento nadaban en un mar de alcohol.
¿Por qué no llegaban los refuerzos?
-Lo has dicho hace un momento. Es la boda de tu hermano. Si ella tiene para ti más importancia que su felicidad, marchaos los dos. Esto es propiedad privada y tú amiga no esta invitada.
-Donny- Roxanne volvió a tirarle de la manga- No tiene ningún sentido…
-He dicho que tú vienes conmigo. -El padrino giro en redondo y se encaro con Pau-. ¿Quién carajo te has creído que eres? No eres nadie para hablarme así de mi hermano Y ahora, ¡fuera de mi vista! -Con los ojos inyectados en sangre el padrino la empujó.
Pedro se interpuso inmediatamente entre los dos.
-No vuelvas a tocarla. Estás borracho y esta claro que eres un imbécil. Voy a tener eso en cuenta. Tranquilo y cálmate. Estoy seguro de que en el fondo no querías hacer eso.
-Pues mira, sí quiero
Y el padrino dio un puñetazo en plena cara a Pedro. Del impacto, Pedro echó hacia atrás la cabeza, pero no se movió del sitio. Roxanne chilló y Pau soltó un taco. Antes de que diera un paso adelante, Pedro la empujo tras él para apartarla.
-Ella no va a entrar. Y tú ya no vuelves dentro. Lo único que has demostrado es que eres demasiado egoísta para pensar en nadie, excepto en ti mismo. Has puesto en ridículo a la señorita Poulsen y debería darte vergüenza. Pero no tendrás oportunidad de avergonzar a tu hermano y a su esposa en un día como hoy. O te marchas por tu propio pie o seré yo quien te ayude.
-¿Por que no lo ayudamos todos?- Dijo Daniel poniéndose junto a Pedro mientras Jeronimo aparecía por el otro lado.
-No creo que sea necesario- Carla rodeo el sendero y se abrió camino hasta ellos. De pie, clavo los ojos en el padrino, con la altanería de una reina del hielo vestida de Armani-. ¿Verdad que no, Donny?
-Tenemos cosas mejores que hacer. Vamos, Roxie. Este lugar es una cutrez.
-Me asegurare de que se marchen- Dijo Daniel sacudiendo la cabeza disgustado- Volved a la casa. ¿Cómo tienes la cara Pedro?
-No es la primera vez que me dan un puñetazo.-Pedro intento mover la mandíbula- Aunque siempre duele.
-Una bolsa de hielo. - Carla observo con frialdad al PCYM y a la PDLS mientras estos se alejaban- Emma.
-Acompáñame, Pedro.
-No pasa nada. De verdad.
-Una bolsa de hielo.- El tono de Carla no admitía un <<no>>.-Daré la señal de que todo esta despejado y volveremos. Que nadie se vaya del pico.
-¿Has visto lo que ha hecho?- murmuró Pau.
-¿Quién?
-Pedro. Él… cada vez que pienso que lo tengo todo controlado, entonces me descoloca. Me tiene desorientada.
<<aquí hay otra que también esta cruzada», pensó Dani mientras Pau se iba corriendo por el sendero para finaliza el trabajo.
CAPITULO 29 (PRIMERA HISTORIA)
Parecía que las cosas estaban saliendo bien, decidió Pedro.
Si no hubiera visto tanto entre bambalinas, habría creído que todo iba como la seda. Las flores, la música, la radiante novia bañada por la luz de las velas. Se quedó detrás con Daniel y Jeronimo contemplando a las dos personas que se prometían amor eterno.
Pero no podía quitar los ojos de Pau.
Se movía con tanta suavidad, tan silenciosamente... Aunque no parecía una sombra. Era demasiado luminosa para ser confundida con una sombra. Sin embargo, apenas revolvía el aire y parecía centrar toda su atención en las dos personas situadas frente al crepitante fuego.
-Están locos el uno por el otro, ¿No te parece? -murmuró Daniel.
-Sí.
Cuando los recién casados se volvieron y enfilaron el pasillo,
Pau se precipitó hacia la salida y dio un codazo a Pedro para que torciera a la izquierda. Una vez en el vestíbulo, la fotógrafa bajó la cámara durante unos segundos.
-Te necesitaré para las fotos de grupo. Ponte detrás de mí.
Los invitados salieron por otra puerta. Pau aprovechó la escalera, el vestíbulo y la sala de recepciones, ya vacía.
Pedro observó que trabajaba rápido. No parecía darse prisa, pero iba disparando todo el rato, haciendo posar a los distintos grupos y a las parejas... y evitando con gran tacto cualquier situación que juntara a la belicosa dama de honor con el padrino.
En el momento de terminar, Carla tomó el control.
-Carla los hará poner en fila para las presentaciones. Iremos por este lado.
-Deja que te ayude con la bolsa.
-No, estoy acostumbrada. -Pau precedió la marcha. Recorrieron pasillos, entraron en la cocina, donde se apresuraban los del catering, y llegaron al salón principal-. Tomaré unas fotos cuando entren. Esa es la mesa de los novios, la del corazón. Es un almuerzo de varios platos, con mesas numeradas. Cuando todos se hayan sentado, solo es cuestión de estar atentos hasta que la oportunidad se presente. ¿Qué tal aguantas?
-Muy bien. Tú haces todo el trabajo.
-Todavía estamos en alerta roja. Hemos de vigilar al PCYM.
Si sale del salón, uno de nosotros tendrá que ir tras él para asegurarse de que solo va a hacer pis o a fumar un pitillo. Cuando terminemos y vayamos al salón de baile, será la locura. No iremos tan programados y costará más seguirle el rastro.
Pau tenía razón. Pedro se pegó a ella cuando comenzó la auténtica fiesta. Los invitados aprovecharon la música para ponerse a bailar o a charlar en grupos. La gente iba arriba y abajo. Pedro ya estaba avisado de su cometido y se fijó en que había varios miembros del personal junto a las puertas de salida. Aquello era muy excitante.
-Creo que ya ha pasado lo peor -dijo Laura acercándose a ellos-.Después del siguiente plato viene el pastel, y el padrino sigue sin moverse. Tampoco hay señales del objetivo. Los novios no parecen preocupados.
-Se les ve muy felices -afirmó Pau-. Dispararé noventa más y terminamos.
-Voy a comprobar la mesa del postre.
-Ya verás cuando pruebes un trozo -dijo Pau a Pedro-. De pastel. Es increíble.
-¿Pedro? ¡Pedro! -Una hermosa rubia vestida de rojo se le echó encima y, sujetándole los brazos, le sonrió-.Sabía que eras tú. ¿Cómo estás?
-Muy bien. Ah...
-Steph. Stephanie Gorden. La amiga de Corina. Qué rápido olvidan algunos... -Steph rió y se puso de puntillas para darle un beso en la mejilla-.No sabía que eras amigo de Naomi y Brent.
-En realidad soy...
-Brent es primo mío. ¡Qué boda tan bonita! Este lugar es una maravilla. ¿Te imaginas tener una auténtica sala de baile en tu propia casa? Aunque supongo que los Brown la alquilan para poder mantenerla. Tendré que ir a buscar a Greg. Te acuerdas de mi marido Greg, ¿verdad? Le darás una sorpresa cuando te vea. ¿Cuánto hace? Al menos un año. No te habíamos visto desde que tú y Corina... -Steph se interrumpió y lo miró con lástima-. Siento mucho que no funcionara. Pensábamos que erais perfectos el uno para el otro.
-Ah, bueno... no. Te presento a Paula Chaves. Es la fotógrafa de las bodas.
-Hola, ¿qué tal? ¡Debes de estar agotada! Te he visto corriendo por ahí y sacando fotos. Naomi te lo debe de haber puesto fácil. Es una novia preciosa.
-Sí, ha sido... facilísimo.
-Yo también he hecho unas fotos muy bonitas. Estas cámaras digitales prácticamente funcionan solas, ¿verdad?
-Desde luego. Yo apenas cuento. Tendréis que perdonarme. Voy a fingir que estoy trabajando.
Cuando Pedro volvió a encontrarse con Pau, ella estaba improvisando unas fotos en la pista de baile.
-Lo siento. No creo que tuviera la intención de ser grosera, pero es idiota y no puede evitarlo.
-No te preocupes.-Pau cambió de cámara y le pasó la sobrante-. Ponle la tarjeta de memoria. ¿Recuerdas como se hace?
-Sí.
-Están adornado la limusina. Quiero ir a hacer unas fotos antes de que traigan el pastel.
Pedro pisándole los talones, siguió a Pau hacia la salida.
-Rompisteis... ¿hace un año? -preguntó Pau.
-Eh... sí. Más o menos. Estuvimos juntos un año también, y convivimos unos ocho meses. Puede que nueve. Luego ella decidió que quería irse a vivir con otro. Y se fue.
Pau se detuvo.
-Te hizo daño.
-No tanto como habría podido, dada la situación. Eso significa que no éramos la pareja perfecta. Ni mucho menos.
-Si vivías con ella, debías de estar enamorado.
-No. Quería estarlo, que no es lo mismo. Paula... -empezó a decir Pedro cuando ya salían de la casa.
-¡Mierda, maldita sea, joder!
-¿Cómo?
-La PDLS. ¡Alerta roja! -grito al micrófono-.PDLS vista en el ala meridional de la entrada principal. El PCYM está con ella. Vamos, Pedro. Tenemos que cortarles el paso mientras esperamos refuerzos.
miércoles, 8 de febrero de 2017
CAPITULO 28 (PRIMERA HISTORIA)
Pau llevó unas fotos que parecían salidas de un archivo policial a Emma y a sus subordinados y entregó el resto a la pequeña colmena laboriosa del salón principal. Ayudó a poner las mesas (manteles lavanda sobre un fondo azul) y dispuso los servicios mientras Emma distribuía los centros: unos cuencos de cristal de boca ancha en los que flotaban unos lirios blancos sobre un lecho de vistosas piedras.
-Qué bonito -afirmó Pau.
Alrededor del florero central Emma colocó unos jarritos con corolas de unas rosas voluminosas y unas velas blancas, y diseminó unos pétalos, unos corazoncitos rojos y unas estrellas de color azul.
-Así queda mejor. Solo faltan diecinueve más. Pongamos ahora los regalitos -agregó la joven en voz alta-. Terminemos el... Ah, hola, Pedro.
-¿Qué? -Pau se giró en redondo.
Pedro, vestido con un traje gris oscuro, estaba allí, en medio del caos previo a la celebración. Pau pensó en una isla de atónita calma en un mar de movimiento y color.
-Ah, alguien que se llama Lois me ha dicho que viniera aquí. Hay mucho follón. Seguro que estorbo.
-No, qué va -le aseguró Emma-. Pero vigila, porque cuando vemos a alguien capaz de trasladar, levantar o cargar con cualquier cosa, no dudamos en pedirle favores.
-Si os sirve mi ayuda...
-Has pronunciado las palabras mágicas. Tenemos que repartir ciento noventa y ocho obsequios, botellitas para hacer burbujas y ristras de caramelos. Pau, ¿por qué no dices a nuestro nuevo esclavo por dónde tiene que empezar? Tengo que ir a inspeccionar el salón.
-Claro. -¿Cómo había podido olvidar que le había pedido que asistiera? ¿Y qué se suponía que tenía que hacer con los retortijones que notaba en el vientre cada vez que lo miraba?-. Bonito traje.
-No es de tweed. Estás preciosa y se te ve muy profesional.
-El personal tiene que ir vestido acorde. Lo siento, estoy algo distraída porque estamos en alerta roja. EL PCYM intentara colar a la PDLS en la recepción.
-Espera un momento -la interrumpió Pedro frunciendo el ceño-.Creo que ya lo he entendido. El padrino y su socia. La mujer con quien tiene un lío.¿Dices que va a venir con ella? Eso es de mala educación.
-Por decirlo de alguna manera. Va a correr la sangre. así que ya ves –Pau abrió la bolsa donde guardaba la cámara y saco la foto de ficha policial.-Este es el objetivo. Si lo ves, informa, ¿De acuerdo?
-De acuerdo. -Pedro examino la foto, sonrío levemente y la doblo para metérsela en el bolsillo interior de la chaqueta.- ¿Algo más? Diría que pareces triste.
-¿Triste? No. No. Solo algo distraída. Ya te lo había dicho, ¿No? La novia esta afectada y eso podría influir en los retratos, así que…-"Tienes que arreglarlo -se ordeno a si misma-. Explícale como están las cosas."
-De hecho, Pedro -dijo Pau llevándoselo a un rincón relativamente tranquilo de esa habitación industriosa como un avispero.- quería decirte que he estado pensando que tenemos que hablar -Maldita sea. cogió el transmisor que llevaba colgando del bolsillo.-Es mi tono. La novia ha llegado al recinto. Tengo que irme. Vale más que me acompañes.
-¿Necesitas que cargue con el equipo? -pregunto el mientras acompasaba el paso a la rápida marcha de ella.
-No, llevo encima lo que necesito. El resto esta en la suite de la novia. Luego subirá a cambiarse, pero antes quiero tomar unas fotos de su llegada. Asegúrate de quedar fuera de foco.
-Ah, hola, Pedro -exclamo Carla uniéndose a sus pasos.
Dirigió una sutil mirada interrogativa a Pau y luego volvió a adoptar su estilo ejecutivo-.La novia ha sacado un nueve y medio de nota emocional. Atención constante y apoyo.
-Hecho.
-Necesitamos que se instale arriba y se meta en faena, que se centre en si misma cuanto antes. Os he dejado una botella de champán, pero que no se nos ponga como Karen.
-No habrá ningún problema.
-La DDH y dos de sus damas estarán con ella, y también la MDNA, que es fuerte como una roca. Si no me encuentras y la novia o la DDH se descontrolan, confía en la MDNA.
-¿Viene Jeronimo de camino?
-Tiempo estimado de llegada: quince minutos. Lo enviare directamente arriba.
-¿Quién es Karen? -pregunto Pedro.
-Una novia que vimos. Llego medio borracha y termino por liarla antes de que pudiéramos hacernos cargo de ella. Vomito en la terraza poco antes de la ceremonia.
-Oh
Las mujeres se habían colocado fuera, a un lado del porche, junto a las barandillas decoradas con luces italianas y flores.
-No hace falta -contestó Pau sacando la cámara- . La adrenalina no dejara que nos enteremos.
Cuando la limusina blanca enfilo el sendero de entrada, Emma y Laura salieron al jardín.
-Quiero que las cuatro recibamos a la novia -explico Carla-.Como una sola mujer, para que sepa que vamos a hacer que su día sea perfecto. Venga, chicas, poned cara de alegría.
La limusina se detuvo. Pau encuadro a la novia en el momento en que esta iba a salir del coche con lo que podría llamarse una sonrisa valerosa y trémula.
"Mal andamos", pensó Pau.
-Hoy es el día- dijo Carla desde lo alto de la escalinata-. Te lo garantizo.
La sonrisa se le ilumino un poco más. Pau captó la instantánea antes de que la novia torciera el gesto. La joven salto fuera del coche con un aspaviento y exclamo.
-¡Ay Carla!
-¡Eh!- La exhortación de Pau detuvo en seco a la novia-. ¿Vas a dejar que esa zorra te haga salir en las fotos con los ojos hinchados y rojos? Vamos a hacer una para que salgas preciosa. Que reviente a llorar cuando la vea.
Quizá la causa fue la rabia, pero la expresión de la novia se volvió radiante.
-¡Voy a casarme!
-Tienes toda la razón.
-Una de las dos se casa. -La novia agarró la mano de su dama de honor y sonrió a su amiga-. Juntas. Solidaridad
-Así se habla
Pau capto el movimiento, la energía del grupo de mujeres charlando entre ellas mientras descargaban varias bolsas de ropa de diferentes tamaños. Asimismo, también captó tensión
-Carla, ¿qué haré si...?
-Nada- aseguró Carla a la novia-. Tenemos la situación controlada. Tu única obligación es estar preciosa y ser feliz; nosotras nos ocuparemos del resto. Subamos. Arriba te espera una botella de champán
Paula, haciendo una señal a Pedro para que la siguiera, se adelantó a Carla y al grupo de la novia
-Le pondremos una copa de champán en la mano, y otra en la de la DDH. Para brindar por su amistad -dijo Pau mientras subía la escalera-. Emprendemos un viaje, y la relación entre estas dos mujeres forma parte de la travesía.
Jugaremos esa baza y en lugar de procurar separarlas, como pensaba al principio, plasmaremos su unidad. La preparación de la novia como vínculo femenino a la par que ritual de apareamiento.
-Muy bien.- Pedro entro en el dormitorio tras ella-. La habitación es preciosa. -Se fijó en los encajes, las flores, las velas y las guirnaldas de seda-.Ah, qué femenino...
-Si, ya... -Pau sacó la segunda cámara y se la colgó al cuello.
-¿Crees que debo estar aquí? No me parece muy... apropiado.
-Puede que me sirvas. Por ahora, quédate en la puerta. No dejes entrar a nadie sin la contraseña.
-¿Qué contraseña?
-Inventa una.
Pedro se colocó en su sitio mientras Carla hacía entrar a la novia. Una morena se detuvo y lo miró de arriba abajo, de un modo que se le hizo un nudo en el estómago.
-¿Eres Jeronimo?
-Eh... no. Me llamo Pedro.
-Oh qué pena... -La joven le dedicó una sonrisa procaz e insinuante-. No te alejes mucho, Pedro. Puedes serme útil.
La puerta se cerró de golpe. Al otro lado, Pedro oyó unas voces femeninas y luego el feliz chasquido de un corcho despedido por los aires. Las carcajadas que siguieron a continuación debían de ser buena señal.
Un momento después un pequeño ejército de hombres y mujeres cargados con grandes bolsas y maletas se dirigieron hacia él.
-Perdonen... -aventuró Pedro.
La puerta se abrió de par en par a sus espaldas.
-No pasa nada, . Son los de peluquería y maquillaje.
Carla les hizo una señal para que pasaran-. Haz entrar a Jeronimo cuando llegue.
La puerta volvió a cerrarse y el volumen del interior aumentó.
Se preguntó si todo aquello era normal, si Pau y sus socias repetían aquella rutina varias veces a la semana. Emoción, inmediatez, alertas rojas, extraños códigos, auriculares, transmisores.
Era como estar siempre en guerra.
O en un espectáculo de Broadway que llevara muchos años en cartel.
Fuera como fuese, sabía que acabaría agotado al final de la jornada.
Pau abrió la puerta y le puso una copa de champán en la mano.
-Toma. -Y volvió a cerrar.
Pedro miró el champán preguntándose si le permitirían beber estando de servicio. Divertido por la idea, se encogió de hombros y dio un sorbo.
De repente, vio que un hombre subía por la escalera y se dirigía a él.
-Eh, Pedro, ¿qué tal va? -Jeronimo llevaba un traje oscuro con unas sutiles rayas color tiza. Sus rizos, de un rubio oscuro, le enmarcaban el rostro con desenfado. Los simpáticos ojos, color gris humo, le brillaban bajo unas cejas que arqueaba en señal de interrogación-. ¿Has venido a la boda?
-No. He venido a ayudar.
-Yo también. -Jeronimo metió las manos en los bolsillos, relajado. Jeronimo Cooke siempre le parecía relajado a Pedro-. Tengo una cita con una mujer que está aquí dentro. ¿Le has echado un vistazo? Se llama Megan. Meg para los amigos.
-Ah, la dama de honor. Sí, está dentro.
-¿Y bien? -Jeronimo esperó unos segundos -Dame alguna pista. Carla me ha dicho lo de siempre, que es guapa, pero, claro, Carla me necesita. Aquí me tiene, sea como sea, pero me gustaría una opinión imparcial.
-Es muy atractiva. Morena.
-¿Está de buen humor?
-Un poco asustada, más bien. Ahora están haciéndose algo en el pelo.
-Fantástico -dijo Jeronimo suspirando-. Lo que hacemos en nombre de la amistad y de una caja de buen vino. Bueno, al tajo -Y llamó a la puerta-. Cromosoma extraño -gritó a voz en cuello.
Carla abrió la puerta.
-Puntualidad británica -dijo, y tiró de él para que entrara en el dormitorio.
Pedro se apoyó en la pared de al lado, bebió unos sorbos de champán y se puso a filosofar sobre los rituales humanos.
Cuando la puerta volvió a abrirse, Pau le hizo entrar.
Las mujeres, que se habían puesto unas capas blancas, se habían sentado y las peluqueras se ejercitaban con unos instrumentos que siempre lo habían incomodado. Si el pelo era liso, existía un extraño utensilio para rizarlo. Si era rizado, otro lo alisaba.
La pregunta era: ¿por qué razón?
Sin embargo, se guardo mucho de plantearla y, cuando se lo pidieron, sostuvo el fotómetro, una tela de encaje sobre la ventana, un objetivo. No le importó, ni siquiera cuando Jeronimo desertó del campo de batalla y él fue el único varón en un ejército de mujeres.
Nunca había visto trabajar a Pau y eso, por sí solo, ya era educativo y todo un placer. Segura, entregada, pensó.
Eficaz, fluida de movimientos. Cambiaba ángulos, cámaras, objetivos, mezclándose entre las mujeres, casi sin dirigir la palabra a sus modelos.
Pedro comprendió que quería que actuaran tal como eran y se sentían.
Pau dio unos golpecitos a sus auriculares
-Llega el novio. En marcha.
Pedro se dio cuenta de que, en ese caso, la solidaridad brillaba por su ausencia, porque el padrino no vino con su hermano. Pau hizo su trabajo a la intemperie, mientras se le iba condensando la respiración en unas nubecitas de vapor.
-Sube el novio- anunció a través del micrófono-. El PCYM no ha aparecido aún. Oído.- Pau se dirigió a Pedro-. Hay que estar alerta por si vemos al cabrón. Voy a preparar el equipo para hacer los retratos de la novia ya vestida ¿Por que no vas a relajarte un poco con Jeronimo y Daniel?
-De acuerdo.- Pedro contempló el salón con las sillas enfundadas de blanco y dispuestas en hileras, las cascadas de flores y los centros de velas-. Menuda transformación Es como si hubierais hecho magia.
-Sí, una magia que hay que sudarla. Ya te encontraré.
Pedro no lo dudó, pero no estaba seguro de dónde meterse mientras tanto.
Se demoró entre las flores y los tules, bajo las lucecitas destellantes, y entró en el salón principal. Aliviado, encontró allí a Jeronimo y a Dani, sentados en el bar.
-¿Quieres una cerveza? -le preguntó Del echando voces.
-No, gracias. Solo quería quitarme de en medio.
-No hay mejor lugar para nosotros -comentó Jeronimo-. Has impresionado a Megan. -Alzó su botella de Bass-. Hay peores maneras de pasar un sábado que consolando a una preciosa morena. ¿Un canapé?
Pedro se fijó en que tenían una pequeña bandeja.
-Bueno...
-Daniel ha seducido a una del catering para conseguirla.
-Es cierto que hay peores maneras de pasar un sábado -coincidió Dani-. Dime, Pedro, ahora que estamos juntos, ¿qué hay entre mi chica y tú?
-Tu... ¿qué?
-Le has echado el ojo a mi Macadamia. ¿Le vas a echar algo más?
-Daniel es territorial. Toma un buñuelo de gambas.
«Yo también», pensó Pedro.
-¿Desde cuando es tuya... según tu punto de vista?
-Desde que tenía dos años. Tranquilo, Pedro. Te lo pregunto como un hermano.
-Pues entonces pregúntaselo a ella.
-Discreto -asintió Daniel-. Una gran virtud. Si le haces daño, te parto la cara.
-Protector. Una gran virtud -respondió a su vez Pedro.
-Empatados. Y además trincados -afirmó Daniel cuando Emma entró en el salón.
-¿No os había dicho que esta zona está prohibida? -Emma, vestida con un traje azul y con el cabello recogido con unos pasadores, se puso a dar vueltas alrededor de las mesas-.¿De dónde habéis sacado la comida?
-Del tiene la culpa. -Jeronimo acusó a su amigo sin titubeos.
-No quiero botellas de cerveza ni migas aquí dentro. Largo, y llevaos todo esto. Salid al jardín o subid a las habitaciones de la familia. Me esperaba algo así de vosotros dos- añadió la joven-, pero me ha sorprendido mucho de ti, Pedro.
-Yo solo...no he tomado cerveza. No he comido nada.
Emma se limitó a mirarlo fríamente y señaló la puerta.
-Íbamos a recoger ahora mismo. -Jeronimo, acompañando a sus amigos, salió con el rabo entre las piernas. Cuando se giró, vio que Emma comprobaba la decoración de las mesas.
Pedro chocó con él en el umbral.
-Lo siento.
-No pasa nada. -Jeronimo desvió la mirada al oír el pitido del transmisor de Daniel.
-Me reclaman -explicó Dani-. El cabrón acaba de llegar.
Viene solo. Supongo que eso significa que no tenemos que salir a meterle miedo o a pegarle un puñetazo. Qué pena...
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